Celebraciones
- Ya se acabó. Nochebuenas, navidades...El 26 fue mi cumpleaños. Como me dijo una amiga: "La última vez que pongo un 2 al principio" Bueno, al menos hasta que cumpla el bicentenario.
- Cada vez me resulta menos deprimente. Ayuda bastante estar en la playa el día de navidad. Es algo distinto. No es que haga mucho calor. Pero a las guiris no les importa. Se han propuesto llegar a casa diciendo que han estado bañandose. Y lo hacen aunque haga un poco de pelete. 20º.
- Pedí trabajar el 24 y el 25. Me los dieron libres, en plan detalle con el de la noche. Yo prefería trabajar. Pero hicieron una especie de sorteo o algo así. Una de esas cosas que se hacen en mi recepción cuando hay gente por aquí. Y me tocó trabajar el 31 y el 1.
- Todo el mundo tiene planes. Todo el mundo quiere librar menos yo. A algunos les vienen familiares de otras islas, de la peninsula o de otros paises. Una italiana que está buenísima, y combina su belleza física con lecturas interesantes, se está tirando al adjunto de dirección. Están viviendo un tórrido romance que incluye cena de nochebuena con lencería fina y champan del bueno. Con ella me llevo bien y me lo cuenta. Él es joven y asturiano como yo. Tambien me lo cuenta.Es increible como cambianlas mismas cosas vistas desde distintos puntos de vista. Una finlandesa recibe la visita de sus suegros, y una polaca la de toda su familia. En todas las casas hay muchos planes, turrón y peladillas.
- En la mia hay tres libros a medio leer. Media tableta de suchard. Y bastante alcohol. Todas las empresas turísticas regalan a los recepcionistas cosas por navidad. Gran parte de su clientela es gente recomendadapor los hoteles. Para las chicas son originales: Perfumes, bisutería, alguna joya. Con los hombres... Botellas de Jack Daniels y bolígrafos Mont Blanc.
- El 24 por la mañana no me apetece dormir. Veo la tele. De momento es todo más o menos normal. No hay mucho derroche de espumillón. Es muy pronto para la mayoría de la gente. Para mi las 10:00 de la mañana es una hora imprudente para actividades que precisen estar despierto o concentrado. Abro el mueblebar.
- A medida que la botella de bacardí y la de limón van bajando empiezo a recordar otras navidades. Algunas en las que nos juntábamos todos en el pueblo. Llamo a mi primo. Van a asar un cerdo.
- La tele comienza a volverse melosa, empalagosa. Ana Rosa Quintana entrevista a un niño con cancer de pulmón que tiene una hermana paralítica cerebral. Me parece surrealista. Le despide y se pone a hablar de la tía esa de Fuerteventura que tiene polla y que concursó en Gran Hermano. Dice que en este país cada uno puede ser lo que quiera. Y que si ellase sientemujer no importa que tenga rabo. En ese momento decido queme sientoun negro que mide 2,15 y que me fiche algún equipo de baloncesto. A ver quien es el guapo que me dice que soy bajito para jugar de pivot. Creo que estoy borracho. Los ojos se me cierran un poco. Es una de mis crisis de media hora. Si la supero puedo seguir despierto otras diez o doce horas. Aguanto. Quiero ver los Simpson.
- Tengo un poco de hambre. Saco algo del congelador. Lo meto en el microondas. Pero se me olvida sacarlo. (Lo sé porque lo encontré duro como una piedra al día siguiente) Tengo la mesa llena de cáscaras de pistachos y cacahuetes. Los Simpson están tambien navideños. Salgo a la piscina de mi apartamento con un poco de ron y una colección de relatos de Goethe. Borracho lo entiendo mejor.
- Me quedo un poco dormido. Me despierta el frio. Está anocheciendo. Son las cinco de la tarde. Acabo de decidir que Jack será mi compañero de noche. Me sirvo el primero y me preparo una bañera de agua caliente. Hago un poco de espuma con gel. Trato de usar unas sales de baño. Pero creo que están caducadas. Suena el teléfono. Es la Alemana. Me invita a cenar con ella. Le digo que no. Cuelgo. Me llama. Le digo que no. Cuelgo. Me llama. Apago el teléfono. No me gusta ese papel de castigador. Yo no soy así. Lo que pasa es que a ella le va el papel de castigada. Es su problema. A la media hora enciendo otra vez el teléfono. No llama más. El agua empieza a estar fría. No queda nada que beber. Me voy al sofá otra vez.
- Me empiezan a llegar mensajes de felicitación. No contesto ninguno. Son de esos generales. Va a empezar el mensaje del Rey. Me duermo. Otro mensaje. Es el único que me hace ilusión recibir. Es especial, para mi. Alguien se ha levantado de la mesa de turrones y mazapanes y me ha escrito un mensaje personalizado. Sonrio. Me arrastro hasta la cama. Sonriendo. Cuando miro el despertador son las 4:30 de la tarde del día 25. Por fin ha pasado todo. El año que viene no veré la tele en nochebuena.




mara dijo
eros! ante todo, feliz cumpleaños!!!! 29 es un número muy bonito :) ya verás como disfrutas de este año... y sí, a mi me hacen solo ilusión los mensajes personalizaos... por eso los mando así. Y los que más coraje me dan son esos que escribe la gente igual y se cree q por cambiar el hola fulano por el hola mara, queda bien!!! jjj en fin, espero que pases unas felices fiestas, a tu manera. Muchos besos!
27 Diciembre 2007 | 10:44 AM