Libertad (Paréntesis entre paréntesis con paréntesis)
- Veo la libertad como la facultad de hacer más grandes el resto de las cualidades. No es mío. Recuerdo que un día lo escuché decir a un profesor que tuve en el instituto. Uno de los que me inculcó el afecto por la palabra impresa. Tampoco era suyo.
- Este blog no es para todos los públicos. De hecho no me gusta ver comentarios de estilo condescendiente. De esos que sólo buscan que se devuelva la visita. Me encanta la crítica. Y claro, teniendo en cuenta la vertiente de cepillado de propio ego que tiene una bitácora; el elogio. Pero no el gratuito.
- Últimamente mis entradas son bastante grises. Me limito simplemente a narrar alguna cosa que me ha ocurrido o en su defecto algún sentimiento de esos que sólo comprendo yo y aquellos que lleváis tiempo viniendo por aquí. Y que conocéis mis altibajos. Mis cambios repentinos de estado de ánimo o lo que me afectan determinadas lecturas de según que libros deprimentes. Y es que dentro de esta coctelera soy más yo que en cualquier otro sitio.
- Tengo la desgracia de no entender la belleza de los campos florecidos de primavera. Acabo siempre buscando algún resto semifosilizado del paso de algún animal. O alguna jeringuilla debajo del limonero que da sombra a la apacible siesta de algún bracero. La gente elige como es hasta cierto punto. Luego supongo que influyen muchísimos factores a la hora de forjar una personalidad.
- Es posible que de vez en cuando peque de ser demasiado tajante en mis opiniones. Lo sé. Es uno de esos defectos que sabes que tienes y que aceptas. Aprendes a vivir con ellos. Por eso muchas veces no opino de cosas como política o terrorismo. Algunas de ellas que conozco de primerísima mano. Me limito a leer lo que me parece interesante. Y en muchos casos a reírme a mandíbula batiente de lo que de vez en cuando leo.
- Normalmente sólo trato de exponer mi opinión cuando pienso que mis interlocutores conocen el tema del que se trata mejor que yo. O cuando pienso que mi modesta ironía, mi acidez o mi cinismo serán entendidos. No en vano, me gusta discutir con Miguel o con Víctor Farias, en el blog de Ignatus (Aunque a este último se le vaya la olla de vez en cuando) y en mi vida real con gente a la que aprecio un montón, de la que hablo en este blog con asiduidad y que se sitúa en mis antípodas ideológicas. Gente que recuerda de vez en cuanto que en tiempos pretéritos de conquistas y descubrimientos aquí ya había Salamanca.
- Todo esto viene a que en la última semana he sido vetado en un blog. En el que mi pecado ha sido decir que Guantánamo y la pena de muerte son algo que da muy poca credibilidad a la imagen de la estatua de la libertad. Dije también que el trabajo de los militares consiste en alguna medida en morir si hace falta. De hecho en las canciones sobretodo de los estadounidenses que vienen al caso es a lo que más referencia se hace. Traté de explicar bajo mi punto de vista que las muertes en las torres gemelas me importan menos que las de los bombardeos indiscriminados. Sólo por número. Es una cuestión matemática. 50.000 muertos me importan menos que 2000 (3000 según fuentes norteamericanas) Porque creo que la vida vale lo mismo en Wall Street que en Basora. También comenté todas las similitudes que veo en mi modesto entender hay entre Bush y Chavez. Y dejé claro mi ateismo ante quien me instaba a arrodillarme ante Dios. (En ese momento pensé que había viajado en el tiempo.)
- Después se me vetó. Y no se me deja defenderme. No pasa nada. En realidad me da igual. Se me borran los comentarios. (En un post en el que se habla de libertad, increíble paradoja) He de reconocer que en un principio me molestó mucho. Sentí que se me cortaba la lengua, despóticamente. Luego miré en el “sobre mi”, lugar de residencia y de origen y lo entendí todo. Recordé que aquel profesor que tanto tuvo que ver en mi actual manera de ser, también estuvo vetado en Estados Unidos. Desde su afiliación al partido comunista organizó unas charlas con miembros de la OLP. y eso le hace indigno para siempre de pisar el país de las libertades.
- Se me acusa de insultar. He releído muchas veces lo que había escrito. Y no encontré ningún insulto, a no ser fascista y censora en un último comentario en el que estaba cabreado porque se borraban mis participaciones al más puro estilo Gestapo. Se me acusa de odio a los Estados Unidos. Cuando un elevado porcentaje de la gente a la que admiro tiene ese lugar de procedencia. En algún momento pensé que lo siguiente sería llamarme “rojo” como dice Theo. Lo que no me gustan son los neocon. Esa pléyade de inventores de la rueda que pueblan los escaños de los países que se consideran civilizados. Lo siento, pero son superiores a mi todas esas “pastorales” con las que se llena el mundo de lo que es y no aceptable. Las frases manidas que hablan de fin de las libertades donde empiezan las del otro. Cada vez las de los otros empiezan más cerca de tu propia garganta. Y amenazan con cortártela si osas discrepar.
- No creo que las barras y estrellas simbolicen libertad. Las barras son para las cárceles y las estrellas para los hombros de los generales que conquistan países en nombre de mi seguridad. En nombre incluso de mi bienestar económico. No quiero que hagan nada por mí. La libertad está inventada hace mucho tiempo, y evoluciona día a día. Gente ha muerto por defenderla y por proporcionarme el grado de ella que ahora mismo disfruto. Una por ejemplo en la que no necesito ser el rey del baile para vivir aceptablemente. Y recordé también que el mundo siempre ha ido a mejor. Quizá no en tramos de 20 o 30 años. Pero creo que no existan dudas sobre la mejora de la civilización siglo a siglo. Y que las señoras nostalgias son producidas por sublimación de los tiempos pasados que a pesar de Karina rara vez fueron mejores
- Ahora venid. Sois todos bienvenidos. TODOS, sobretodo aquellos que discrepéis. Que saquéis las vergüenzas a mi discurso. Aquí nunca se borrará un mensaje. Aquí se valora la opinión distinta. Porque como dijo Voltaire muchos años antes de que en ese trozo de tierra entre Canadá y Méjico fuera algo parecido a un país:
“No comparto tu opinión, pero moriría por el derecho que tienes a expresarla.”








Alberto dijo
No estoy de acuerdo con parte de lo que dices en el post.
Por ejemplo que no sea para todos los publicos este blog. Debería serlo.
No creo que seas tajante en tus opiniones; las opiniones son eso, opiniones.
Aunque no comparta todo lo que expresas o incluso lo que piensas o sientes, sólo por la última frase, merecía la pena el tiempo de leer este post.
Un saludo
Alberto
1 Diciembre 2007 | 01:29 AM