- Estoy en Asturias. Hace frío. Me duele la garganta desde el día que llegué. Paré en Madrid. El aeropuerto deaquí es muy pequeño. Sólo hay un vuelo a la semana directo desde Fuerteventura además muy caro. Me gusta la carretera. En Madrid viala mujer de las manos bonitas. Nos liamos un poco con el lugar para vernos. Mientras la esperaba en una cafetería de la Gran Via, encontré a un antiguo compañero de trabajo, con el que tambien compartía piso en Pamplona. Una de esas casualidades que parecen por encima de lo que realmente es posible. Me alegré mucho de encontrarme con él, yél de verme ami. Sigue dedicándose a lo mismo, sigue igual. Más delgado.Me pone al día en cuanto a novedades. Cotilleos al fin y al cabo. Yo no puedo dejar de mirar la hora. Se hace tarde. La llamo. La veo venir. Algo me da un vuelco. Primero en el estómago, luego en la bragueta. Despues se pierde. No sabría decir donde. Cenamos, sabe a poco, aunque sobra mucha comida.Sólo una hora y media. No me da tiempo. Corro al autobus, ella tambien. Hace esperar un momento al chofer que ya arrancaba, mientras yorecupero mi equipaje de la consigna. Me dice que le de las gracias a mi novia. Que si no se hubiera ido sin mi.

- Me quedan varias horas de viaje. Me gusta. Pienso en lo guapa que estaba. Con falda corta. Medias negras... Me doy un par de vueltas en el asiento tratando de encontrar postura cómoda para todo mi volumen. A medio viaje, alguien se sienta delante de mi. reclina el respaldo. Le digo que no lo haga. Me hace caso. Se cambia de sitio. Y nada más hasta que reconozco la entrada de la autopista en Oviedo.

- Uno de mis primos pertenece al gabinete de prensa de la Fundación Principe de Asturias. Me lleva a un par de tonterias. Al único que veo a menos de 200 metros es a Schumacher. Es más guapo al natural que en escabeche como suele decirse.

- El vierners vuelvo a Fuerteventura. El Sábado con el Gallego y la Profesora. Y tengo ganas de llegar