- El gallego viene a buscarme. Él y la profesora tienen una paellita. Hay gente invitada. Casi todos son profesores. Las reuniones en casa del gallego nunca decepcionan. Una casa grande. Aislada, con un gran patio trasero donde colocar la parrilla. Todo el mundo dice lo mismo al entrar. Comenta lo fantástica que es la casa.

- Según llegan van preguntando si yo me dedico tambien a la profesión. Digo que no. No hay más preguntas. No se. Parece que lo mismo podrían haberme preguntado cual es mi color favorito. Ojeo un libro que el gallego me deja para leer. (Me lo he olvidado gañan, ponlo a parte para mi) Llegan unas chicas. Recuerdo que hace unas tres o cuatro semanas en un concierto de La Unión a una de ellas le dije alguna barbaridad sobre el tamaño desproporcionado de sus tetas. La profesora me lo confirma. El gallego que tambien estaba presente me dice que se ha disculpado por los dos. Cosas del alcohol.A esta chica ya la conocía. Ella que tambien es profesora vino a ver una de nuestras actuaciones. Luego salimos a tomar algo. Recuerdo que en un pub me pilló por banda y se puso a contarme un montón de cosas. Creo que hay fotos del evento en las que mi cara de aburrimiento era patente. Las burradas han sido mágicas, no me ha dirijido la palabra.

-Otro profesor. De Educación Física, en su tiempo libre construye muros. Se dedica a tapiar su finca. Hace cerramientos espectaculares. Es su hobbie. Dice que si un hombre sabe de tornillos y de ladrillos no necesita nada más en la vida. Tarda un poco en reaccionar. Me doy cuenta de que no he disimulado bien porque me dice de repente: Bueno y la cultura y esas cosas. Este nos había pillado una vez al Gallego y a mi en plena fase recitadora, y nos llamó bohemios.

- El Gallego recita. Algo de Miguel Hernández. Luego algo de Lorca. Hace suyas algunas estrofas de Sabina. Me divierto. Será que soy raro pero a mi me gusta. Siempre me gustó la idea de formar un grupo reducido de lectura y recitado. La de las tetas infernales, cuchichea con otra que no conozco. Me dan ganas de lanzarles la copa de vino. Están hablando mal de él. Pienso: ¡Largaros hijas de puta. Id a beber garrafón en un bar de Reaguetonto. Id a contarles vuestras penas a algún tio en la barra. Quizá tengais suerte y lleve ya suficientes copas. Es posible que consigais gemir con las manos desocupadas!

- Entonces recuerdo que los raros somos nosotros. Que nos sentimos agusto donde vivimos y como vivimos porque los raros somos nosotros. Es la segunda vez en esta semana que las cosas me hacen recordarlo.Le hago una broma a la profesora. Tengo que irme. Yo no soy profesor. Entro a trabajar en tres horas.

- Estoy segurísimo de que la próxima reunión en casa del gallego estaremos los de siempre. Es decir. Los anfitriones y yo. No se me ocurre mejor compañía