- Detras de el mostrador de recepción hay una puerta que da al back. Allí es donde todos tenemos nuestras cosas. Hay un tablón de anuncios. Llevo un cartel de la proxima representación que haremos. El día 21. No me atrevo a colocarlo. En medio del tablón hay una esquela. De un antiguo compañero que murió el sábado. 46 años. Cancer. La alemana recuerda la última vez que habló con él por teléfono. La semana pasada.Él tambien era alemán. Trataba de entender las instrucciones del mando del TDT. Cuando se puso de baja por el cancer hacía el turno de noche. Soy su sustituto.
- En el back todos tenemos un vaso con nuestro nombre. Así lo usamos varias veces y no derrochamos plástico. Somos muy ecológicos. A mi me parece ridículo. Todos los vasos alineados. Cada uno con un nombre. Propiedad privada en estado puro. Marcados. Como una farola meada de perros. Todo el mundo se acerca a su vaso. Lo huele. Lo marca. Yo señalo tambien el mio. Pongo: "Leónidas el espartano" Al día siguiente no está. Supongo que alguien trató de asociar el nombre con algún miembro de la plantilla y no lo consiguió.
- Saco otro vaso del montón. Escribo: "Gregor Samsa" No se por qué lo hago. Supongo que espero que alguien reconozca al personaje. Entablar en el cambio de turno una charla con alguien sobre "La metamorfosis". O quizá no. Seguramente solo pretendo que alguien diga por la tarde cuando hay muchas personas corriendo por allí: "Joder que tío más raro el de noche" "Mira que cosas escribe en el vaso"
- En el instituto. En primero de B.U.P tuve ese libro como talismán. Casi siempre lo llevaba encima. No se las veces que lo leí. No se puede decir que la gente me considerara raro. Todo lo contrario. La sociabilidad ha sido algo de lo que me he ido alejando con el tiempo. Solía ser lo que en una película de americanos que van al instituto se conocería como "popular". Hasta que alguien me tiró la maldita manzana en la espalda. Que se clavó en mi. Que hizo una herida. Y que sigue pudriendose. Ya no me debilita. Tampoco me hace más fuerte. Me ha vuelto insensible. Menos extremista. Menos hipócrita.
- Ese vaso es de todos. Todos somos Gregor Samsa. O deberíamos tratar de serlo.


Eros, ups...que se yo que decir....o sì sé pero prefiero no hacerlo.
Sos autèntico y eso vale màs que mil palabras, solo eso.
Besitos.
Caro.
Eros, por supuesto que lo he leido, tambien en etapa juvenil. Ahora me lo has refrescado y tal vez todos seamos gregorsamsianos.
Yo mismo en estos días estoy viviendo una verdadera metamorfosis Kafkiana. El amor, ja ja ja ja.
Espero que todo bien, y a ver para cuando otra fiesta.
Saludos Sin Perdón
Con respecto a la imagen, no me gustan los insectos... Y es lo más inteligente que puedo decir en estos momentos...!
Saludos y besitos metamorfosicos para ti...! =)
He leido el principio de la metamorfosis varias veces,y todas algo me ha dicho que mejor dejarlo ahí.Pero si un libro es el talismán de alguien habrá que darle otra oportunidad.Ah,deberías explicar más eso de la maldita manzana.
Un saludo....
Ignatus es un libro estupendo deberìas leerlo.
Besitos.
Caro.
Ignatus. Lo de la manzana... Deja que te lo cuente Kafka. Lo hará mejor que yo. Jeje.
Uff, se me esfumó el comentario. Bueno, trato de nuevo. Te decía, Eros, que me encanta la similitud que estableces entre el vaso y la farola. Los humanos somos así: absurdos. Somos como el que está convencido que con tirar una limosna en la calle, contribuímos así a eliminar la miseria del mundo. Leí la Metamorfosis de Kafka cuando era jovencita (y digo jovencita, porque ahora soy sólo joven, a secas, je), y el libro me impresionó tal vez porque pienso que todos en el fondo tenemos algo de absurdos. El mundo no ha cambiado mucho desde los tiempos Kafkianos. Seguimos igualitos con nuestras mismas incoherencias y con las mismas angustias. En cuanto a la alusión que haces a la manzana, te diré Eros que soy de la idea de confiar, pero sin exagerar las expectativas para no sufrir desilusiones. Vivimos en un mundo de hombres, no de marcianos, je. Te agradezco mucho tu visita a mi blog, y seguiré visitando el tuyo, porque me gusta la gente que me hace pensar aunque no siempre esté de acuerdo con sus reflexiones. Un saludo.
Bienvenida seas Madeleine. Y no te preocupes. La mayoría de las veces ni yo estoy de acuerdo con mis reflexiones
Je, je, je, Eros, eso nos pasa a todos.
La verdad es q sí. En algun momento todos somos gregor (jeje, en mi versión se llamaba gregorio, jeje). Creo que lo voy a volver a releer. Besitos Eros!
Definitivamente deberias de leer a Boris Vian. Te encantaria.
Un beso.