-Tengo pelos en la espalda. No soy de los que se miran mucho al espejo. No se cuanto tiempo llevan ahí. Supongo que bastante a juzgar por su tamaño. Los descubrí hace un par de meses. Es curioso como das por hecho muchas cosas sobre ti mismo y los demás. Si hace 4 meses alguien me hubiera dicho que tenía un montón de pelos en la espalda le hubiera contestado que yo no soy de esos. Tengo que dedicar un ratito a pensar en el tema. Seguro que tengo un montón de pelos más que no me he visto nunca. Quizá no sea malo replantearse a uno mismo un par de veces al año.

- Cuando salgo del hotel normalmente estoy cansado. Pero he descubierto que si en vez de llamar a un taxi desde la recepción lo pillo en la parada me sale un euro más barato. De manera que aprovecho el viaje y me gasto semejante fortuna en tomarme un café en un bar próximo. La camarera es una chica jovencita. Siempre me sonríe. Seguro que si me viera por la calle o en un bar donde ella no fuera la camarera ni siquiera me miraría. Pero ella prostituye su sonrisa igual que yo en la recepción. Mientras tomo el café me fijo en ella. Es un poco torpe. El otro día puso música y a la cuarta canción se dio cuenta de que los villancicos no quedan bien en Marzo.

- A veces fantaseo. Tiene cara estar empezando en esto de vegetar. Seguro que salió del instituto o de alguna carrera basura de esas que la gente alarga para permanecer bajo la alargada sombra de la cartera de papá y mamá. Seguro que ha roto algún plato pero su cara de niña buena le ha servido para decir perdón y arrancar una sonrisa. Tiene la voz muy dulce. Acento canario. Me gusta el acento canario. Hace poco que aprendí a diferenciarlo del sudamericano. Un venezolano aún me puede engañar si quiere. Ya soy parte del paisaje. Pienso en decirle algo. En decirle que me pongo la excusa de ahorrar un euro y tomar un café. Pero que en realidad quiero verla. Que me encanta revolver el azúcar viéndola meter la pata por la barra. Que no es ella. Sino lo que representa. Que partiría en dos a cualquiera que tratara de quitarle un gramo de inocencia... Pero nunca le digo nada. Ella merece álguien mejor que yo.Álguien que aún no sepa que tiene pelos en la espalda.