-La alemana me esta tocando las narices. Descansé miercoles y jueves esta semana. No me apetecía verla. Durmió las dos noches en mi casa. No la invité. Dejó su cepillo de dientes. Me estoy echando de menos.
-En el fondo soy un puto calzonazos. No soy capaz de decirle que no. Ni a ella ni a ninguna. A veces juego. Tenso y suelto una goma. Hago un poco de daño en los dedos pero al final... Soy un blandito. Me quedo quieto. De brazos cruzados. Esperando a que las cosas mueran del todo.Debe ser que tengo miedo de perder un polvo seguro. Y más desde que estoy empezando a asumir que la barriga no es algo que quitaré un día que me anime a cuidarme un poco. Y que los pelos en el peine no son por el cambio de estación.
-Tengo la crisis de los 40 a los 28. Soy un viejo. Uno de los libros con los que más me identifico lo escribió un tío de 74 años. Y yo pienso como el. Sus problemas se parecen más a los mios que los del resto de la gente.
-Que poca gente hay con quien compartir un filete al cabrales, un par de botellas de vino y algunas secretas obscenidades que casi nadie comprendería.