7 Julio 2008
- Llevo bastante tiempo sin publicar asíduamente en este blog. Es curioso, pero comenzó siendo para desahogarme, para publicar algún relato.Poco a poco se transformó en una parte importante de mi. Aquí conté cosas que nadie más sabe. Un lugar para ser sincero. Fuera cual fuera la verdad en cada momento. Y manteniendo el espíritu de no leer lo escrito hasta despues de publicado. El espíritu de "Vomitar en el teclado"
- Aquí nació el primer libro publicado con mi nombre. Autoeditado. Con fallos. Los que lo teneis sabeis de qué hablo. Pero al fín y al cabo ese soy yo. Un conglomerado de contradicciones envueltas en una tosca capa de malditismo.
- Habeis conocido a la "Alemana", al "Gallego" a la "Profesora" y habeis sentido y vivido conmigo todo lo que sentí y viví con "La mujer de las manos bonitas". Habeis conocido mis paranoias, mis delirios de grandeza, mi "uniquismo". También mis bajones, mis soledades... Por eso, los que conoceis este blog sabeis más de mi que cualquier persona que me trate durante quince años.
- Este blog comprende cerca de dos años de mi vida. Todo lo importante está aquí. Y aquí se quedará.
- He conocido gente interesante. Algunos aparecian y desaparecian. Como yo. (Me encanta esa gente). Otros fieles, Gente que de principio a fin ha seguido las andanzas de Eros. He discutido por defender mis opiniones. He aprendido de muchos comentarios. Algunos de ellos me han levantado la moral en muchas ocasiones. Uno de "Ignatus" pemaneció pegado en la puerta de mi nevera durante mucho tiempo. Gracias por todo a todos.
- Ahora escribo mucho. Más de lo que lo he hecho nunca. Y a mi modesto entender mejor. Pero la verdad es que no encuentro a Eros ya. Él era yo, pero además era un recepcionista de noche que vivía como los buhos. Que veía la vida desde un punto de vista lejano a todo. Y no lo encuentro. Llevaba agonizando algún tiempo. Y hoy definitivamente muere con estas líneas. Seguramente seguiré en algún blog. Pero Eros se queda aquí donde nació.
- Un abrazo a quien lo quiera. Si dejo algún mal sabor de boca no fue mi intención.
Descanse en paz "Eros"
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17 Junio 2008
En ocasiones rompo cosas. A veces sin querer. Otras queriendo. En realidad no le doy mucha importancia. Nunca he tenido la necesidad de explicar por qué hago las cosas. En el fondo pienso que todo el mundo es tan independiente como yo. Y que respeta la independencia de otro de la misma forma. Nunca le he dicho a nadie que yo fuera consecuente o constante.
A veces es más facil dar por sentado algo que se adecúe a tu manera de sentir momentánea. Si investigas y dejas de pensar que todo lo que no sea tu propia circunstancia es horriblemente malo, corres el riesgo de que la realidad destroce tu papel de sufridor irredento. Y el género humano es tan... Que se pone siempre del lado del que hace como que sufre. El que no dice nada suele acabar convirtiendose en el que no merece la pena. A mi es siempre el personaje de la novela que más me interesa.
Tengo demasiadas cicatrices como para que me importen esas cosas. Y alguna experiencia que me demuestra que todo se transforman siempre en lo que debería ser desde el principio. Los errores acaban formando parte de lo que dice de ti tu cara. Y eso es lo que de verdad importa llegados a ese momento. Con toda mi estupidez yo estoy bien. Ya estoy mucho mejor. Ya he lamido mis heridas mientras algunos personalizaban lo que me ocurría en ellos mismos. Como si la vida de todas las personas que conoces dependieran única y exclusivamente de tu interacción con ellas.
En el fondo me gustan los papeles que la gente interpreta. Pero me da pena cuando se los creen.
Yo el primero. ¡Pero que coño! Llevo cuatro meses escribiendo cinco o seis horas diarias, dando clases de teatro a un grupo de personas. Y... soy jugador de rugby. Malo. Pero jugador de rugby
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4 Junio 2008
- El tío de dentro del espejo me mira. No le reconozco. Pero yo para él no tengo secretos. Me insulta de vez en cuando. Me dice que soy un fracasado cuando está simpático. Pero puede llegar a decirme cosas horribles. Es capaz de verme por dentro de una forma aterradora. A él, le da igual que lleve casi un mes sin afeitarme. No le importa ningún disfraz que me ponga. Siempre me reconoce. Me destroza.
- Conoce mis secretos. Las cosas que digo sólo porque se supone que debo decirlas. Todas las decepciones. Sobretodo aquellas en las que soy sujeto activo. Los cantos de sirena por los que me dejo llevar. Todo. Lo sabe todo de mi el muy canalla. Yo se muy pocas cosas sobre él. A veces le hablo. No me escucha. Sabe siempre por donde voy a salir. Y no lo soporto.
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28 Abril 2008
- Me despierto, es domingo. No tiene mucha importancia en mi vida actual. Sólo que para comprar el pan necesito caminar un poco más. No tengo ni idea de que hora es. La tele me dice que es mediodia. Fernando Alonso se afana en correr con su bólido. Apago la tele y me asomo un poco al exterior. Hace sol. Hay varias personas tumbadas en la piscina. Un par de chicas hacen topless. Se nota que es la porimera vez en bastante tiempo. Tienen marcas de varios bañadores.
- Decido sentirme parte de la manada por un día. Me ducho, me afeito, me pongo gomina y bajo al pueblo. Hace un día genial. Paseo por la playa. Compro el periódico. Me siento en una terraza y pido una caña. Estoy tranquilo. Veo pasar a la gente, incluso algunos niños me parecen adorables. Familias pasean contentas, o al menos aparentándolo. De repente aparece un coche con las ventanillas bajadas. Suena reguetonto. El tío está empeñado en demostrar que tiene un muy buen equipo de sonido. Aparca y entra al bar. Pero deja puesta la música.
- Acaba de sacarme de un artículo sobre un alcalde italiano que dice no ser racista pero odiar a los gitanos, las putas y los drogadictos.Estoy muy enfadado con el tío del coche discoteca. Yo también le odio en este momento. Entro en el bar y está tomandose una caña. Pago, y le digo: - Te has dejado encendida la musica sin darte cuenta- Me dice que ya lo sabe. Pienso en decirle que ya sé que lo sabe. Entonces quizá él me contestaría que ya sabe que sé que lo sabe. Y la conversación resultaría bastante pobre.
- Vuelvo a casa. Resulta que España está conmocionada porque Alonso ha roto su coche en mitad de la carrera y se ha ido. Incluso había gente llorando. Siento envidia de ellos. Yo ya no lloro por fracasos deportivos de otros.
- Me vuelvo a encerrar. Delante del ordenador tengo que crear una situación romántica con una chica misteriosa que conozco en un viaje en autobús, Vuelvo a lo que es mi vida últimamente.. Cosas que me ocurren en Times New Roman, cuerpo 12, a doble espacio, justificado.
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15 Abril 2008
- No mires fotos, dedica tu tiempo a otra cosa. Sientate a esperar que llegue la primavera y ponte de nick "Bandini" Es una evolución. Sobretodo no las mires con nadie, la otra persona jugará a reconocerte entre un montón de gente, tú harás lo mismo. Varias bromas. Y verás más tarde o más temprano al perrillo que tenías cuando eras niño. Si retrocedes más habrá un montón de gente muerta que te sostiene en brazos. Luego varias en las que estás desnudo dentro de la bañera. Se te verán los huevos, y te darás cuenta de lo poco que te ha crecido la polla.
- Las fotos están hechas por enemigos. No hace falta ser un estúpido bello como Dorian para darte cuenta que nunca serás más joven ni más guapo que cuando te la hiciste. Que ayer. Que hace 20 minutos. Será tremendo si empiezas a contar batallitas.
- La gente se ofusca intentando dejar cosas que hagan que la gente los recuerde. Pasar a la historia. ¡Yo qué sé! Algo que poner en la tarjeta de visita post-mortem: -Aquél era fulanito de tal, el ingeniero navál-. Puede que sea bonito, pero un poco absurdo como meta para la vida. O no.
- Desaparezco de vez en cuando, siempre lo he hecho. Descubrí que la gente que merece de verdad la pena sigue estando en el mismo lugar que la dejaste. Como un texto, que envejece contigo, o eso quieres pensar al leerlo. La fotos son unas mentirosas que no respetan la verdad que mantienes en tu memoria.
- La primera vez que me llamaron loco tenía once años. Subía al tejado de la casa en el pueblo y me ponía a escribir cartas que no enviaba. Aún las conservo. Hay varias libretas. Las llamaba: "Cosas que nunca diré". Las encontré el otro día. He cambiado mucho . O quizá no tanto. Pero las escribió el niño que recuerdo haber sido.
- Yo sé muy poco de casí nada. Tengo varios instintos primarios, me analizo, a veces me encanto, otras ni me soporto, me pongo a dormir para no tener que mirarme. Pero sé que no cambiaría. Tengo muy pocas cosas inevitables. Me arrepiento treinta veces por minuto de todo lo que hago. Pero por fin estoy escribiendo. 4000 palabras al día. Sólo texto. Nada de fotos.
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20 Febrero 2008
- No puedo dejarme vencer. Tengo que continuar con mi proceso de regeneración. Salgo de trabajar. Me quedo tomando un café en un bar de no guiris, El único abierto. Son las 7:30 de la mañana del glorioso día de hoy. Tomo mi Café con leche condensada y un cruasán. Es de ayer, pero lo pasan por la plancha y queda aceptable. Leo la prensa. O hago como que la leo. Me quedo mirando a los curritos que desayunan antes de ir a currar. Todos tratan de decir algo simpático a la chica que les atiende. A ver si suena la flauta y ella les contesta, o sonrie. No creo que aspiren a nada más.
- Voy al servicio. Es muy estrecho. Me cuesta moverme. Y eso que he adelgazado bastante. No tiene tapa. Es el paraiso de los hombres. No hay que bajarla ni subirla. Meo. Es amarillo. Hace mucha espuma. Me refresco la cara en el lavabo y me quedo mirándome en el espejo.
- Tengo entradas. Cuando a un niño se le cae el balón y yo estoy cerca, me lo pide por favor y de usted. ya no soy un niño. No soy promesa de nada. Soy demasiado viejo para morir joven. A mi edad tendría que tener muy claras muchas cosas. Pero me encanta que no sea así. Es verdad lo que escribí, el otro día. Funciono por venadas. Pero joder hay venadas que me hacen sentir de putísima madre.
- Voy a la oficina de personal. Está más cerca del bar que de mi trabajo. Entro.
- Quiero hablar con la jefa de personal
- Está ocupada
- La espero.
- Entro a su despacho luego de unos cinco minutos. Es curioso. No estaba hablando por teléfono ni reunida con nadie. Me hacía esperar por placer.
- ¿Qué quieres?
- Buenos días.
- Hola
- Quiero lo que me ofrecisteis para principios de año.
- Es que de momento no ha salido
- ¿Como que no? Una parte ya está en marcha hace casi dos meses.
- (Más excusas)
- ¡Qué os den por el culo! No vuelvo a trabajar más
- ¿Vas a pedir la cuenta?
- No soy tan estúpido
- Pego un portazo y me largo. Pido cita en mi médico. Saco la baja por una de las cosas por las que podría haberla sacado hace tiempo. Procurando que no sea ni la fisura del peroné, ni la rodilla que puedo sacar del su sitio siempre que quiera. Quiero seguir jugando a rugby. Al final el diagnóstico es:
"Cansancio general e imsomnio causados por el trabajo nocturno"
- No volveré a ser recepcionista de noche en el hotel en el que trabajaba hasta hoy. Es hora de volver a replantearme. Dedicarme a mover la novela, y conseguir que alguien me pague por escribir artículos o algo así.
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18 Febrero 2008
- Estoy llorando como los maricas, o como los hombres sensibles a los que le queda sólo un poco más de evolución para serlo. Bueno la verdad es que no. No estoy llorando. Pero tengo ganas. Estoy hasta los huevos. Es una de esas fases que me hacen incoherente. Que me hacen como soy. O quizá no. Tengo ganas de destrozar algo bonito. Tengo la rabia acumulada en el cuello. Y ni el rugby me la quita.
- Consulto en Internet. Dice que trabajar de noche produce irritabilidad. ¡Más mariconadas! Lo que me irrita es otra cosa. No sé que coño es. Pero seguro que es otra cosa. Será el viento. Será el Carnaval. O quizá que lo que me prometieron en el trabajo no aparece por ningún sitio. Hijos de puta. Ahí afuera está el coche del jefe. Recuerdo que en el "Street Fighter", despues de matar al tercero tenías que destrozar un deportivo a patadas. Quizá lo intente. Pero no puede ser eso. A mi el trabajo me la pela.
- O será que siento que no tengo derecho a las cosas buenas. Que me acojono como un negro ante un grupo de rapados borrachos, cuando algo despierta en mi. Algo que me recuerda que no estoy al nivel. Que yo no puedo aspirar a eso. Que las cosas buenas son mentira. Voy a volver a encerrarme en mi puto apartamento. Con la primavera vuelven a visitarme las cucarachas. Vuelvo a ser Gregor Samsa. Aparece de nuevo en mi el acido corrosivo que me limpia las venas. Que me recuerda que sólo estoy contento cuando miro el mundo desde abajo. Donde está mi sitio. Donde está el sitio de todos. A no ser que creas que eres especial. Y que el mundo conspira para que seas feliz. La soledad es la única cosa pura.
- Todo lo demás te convierte en presa facil de depresiones y mierdas similares. Te hace ver la vida como sería si no fuera como es. Si no fueramos más que un grupo de instintos y represiones encerrados en piel, rellena de vísceras y un tubo de 8 metros lleno de mierda.
- Menos mal que por lo menos soy ateo.
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11 Febrero 2008
- Me ha llamado un amigo de Asturias. Empezamos el colegio juntos, con cuatro años. Él es justo un mes mayor que yo. Fuimos siempre a clase juntos, en el colegio y en el instituto. Con quince años nos compramos entre los dos un vespino, para ir a entrenar. También éramos compañeros de equipo. Teníamos la costumbre de pelearnos una vez al año. A palos de verdad. Ojos morados, labios hinchados. Éramos muy buenos amigos. Pasamos muchas cosas juntos. Buenas y malas. Vivimos los divorcios de nuestros respectivos progenitores. Compartimos un montón de conquistas y pequeños problemas sentimentales.
- Él empezó a salir con una chica hace ocho años. Había muchas cosas que comentar. Resultó ser el primero de la panda que se follaba a una chica que tomaba la píldora. Todos preguntábamos. Nos decía que era increible. Que se sentía más calorcito. Y que correrse dentro era... ¡¡¡Buffff!!! A ella la mirábamos como a una diosa. Era la mujer sin profilácticos. La chica que recibía semen dentro de ella. Sin barreras. Nada era artificial. Sobretodo para otro amiguete que tenía que emborrachar a la suya para que se pusiera encima.
- La mujer sin profilácticos, nos daba cien mil vueltas a todos. A él también. Y se fue alejando. De vez en cuando no tenía tiempo para quedar con nosotros. Poco a poco dejó todas las actividades que hacían que nos viéramos. No creo que sea culpa de nadie. Yo fuí de los pocos que lo defendió. "Joder! No somos mujeres! no necesitamos enseñarnos los últimos trapitos, ni cotillear. Cuando quiera venir que venga. Y si no viene, yo me alegro. Seguro que lo está pasando mejor"
- Cuando todos empezamos a tener pareja más o menos estable, reservamos una noche de viernes al mes para nosotros. Le llamábamos el "Sólo pollas". Salíamos a cenar o a beber en algún parque, dependiendo del momento económico que atravesáramos. Luego nos apalancábamos en alguna casa a jugar al trivial o a ver videos de fútbol. Pero poco a poco la costumbre desapareció. Supongo que con toda normalidad. Como ocurre en todos los grupos de amigos.
- Hacía como tres años que no hablaba con mi amigo más que para felicitarnos santos, cumpleaños y fiestas. Y cuando voy a Asturias hacemos un hueco para tomar un café de esos en los que se generaliza mucho al decir que todo va como siempre. Pero ayer me llamó. Estaba borracho. Me dijo que se acababa de enterar que la chica sin profilácticos se la estaba pegando, con un concejal del PP. Partido en el que ella milita. Que los había visto. Le tranquilicé. Le dije que no se preocupara. Todo con mi natural estoicismo que de vez en cuando hace pensar a la gente que no me importa nada. Él comenzó a insultarla:
"Sabes. La hija de puta se había follado a otro el verano pasado. Decía que se sentía en un mal momento y aceptó el cariño"
-Pensé en decirle que el cariño en forma de polla suele curar depresiones. Pero no me pareció ni importante ni adecuado. Él continúa:
"El cabrón se la está follando, y tiene los huevos de venir a casa a comer cuando estoy yo. Y me pregunta por el Madrid, encima quiere ser mi amigo el hijo de puta"
- Me habla como si hubiesemos tomado un café ayer. Me parece bien. Así es como entiendo la amistad. Se desahoga. Llora. Bebe. Dice que se lo merece. Que se siente como un gilipollas. Que se quiere venir a vivir a Fuerteventura. Que no quiere volver a verla. Yo no sé que decir. No soy bueno en estas cosas. Me dice que no sabe que hacer. No deja de repetirlo. Le digo que pase a ver a mi primo y recoja las llaves de mi casa. Que se quede unos días allí. Acepta.
- Hoy por la mañana me ha vuelto a llamar. Me da las gracias. Dice que soy como un hermano. La ha perdonado. Otra vez. Seguirán juntos. Ella dejará al concejal. Y él podrá seguir corriéndose en su coño calentito, sin profilácticos. Dentro de la chica que acepta semen en su interior. Espero que por lo menos ella empiece a ser un poco más discreta. O que a él deje de importarle. A mi amigo de momento no le hace bien enterarse de esas cosas.
- Yo me enchufo al Mp4. Drexler canta para mi. Me hermana con la duda. Y me habla de la soledad como si fuera una mujer, a la que abrazar al llegar a casa.
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